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MENSAJE DE LA REPRESENTANTE NACIONALEstimad@s colegas:
La edición de este boletín que estaba prevista para abril, se ha ido retrasando por diversos motivos, pero aunque más tarde, aquí estamos. En nuestro país hemos visto intensificar la campaña de Seguridad Vial y desde el 2003 la OMS la plantea como un problema de la salud pública. Sostiene que “La Seguridad vial no es accidental” e identifica como principales factores de riesgo las causas humanas: la actitud del conductor. Esto significa que si lo que se pretende es mejorar la seguridad vial, es necesario evaluar la conducta del conductor. Sin embargo, llama la atención que la OMS en sus recomendaciones no incluya la Evaluación Psicológica como parte de los exámenes para otorgar la licencia para conducir, ni al psicólogo como integrante de los equipos interdisciplinarios especializados en Tránsito y Seguridad Vial. Este es el punto de partida del trabajo de Brea y Cabral. El reconocimiento e inclusión de los psicólogos en los diferentes ámbitos, depende de nuestro aporte y de la competitividad de nuestras intervenciones. En este sentido el trabajo que se incluye son un ejemplo de ello. Hay situaciones, como la antes dicha, que no reconocen las incumbencias inherentes al título de “Psicólogo” y en otras que pretenden negarlas, como los hechos vividos recientemente de Río Negro; donde un “trasnochado” que, honrando bastante poco a la profesión que detenta, “no se enteró” que hace 20 años precisamente esas leyes cambiaron. Pero este episodio permitió poner nuevamente en el tapete nuestras incumbencias, nuestra identidad profesional y qué imagen profesional dejamos que la comunidad se construya a partir de nuestro accionar cotidiano. Hoy, no se trata de conseguir “legalizar lo que es legítimo”, sino de revisar juntos qué imagen dejamos que los demás construyan de nosotros. Si aspiramos a un reconocimiento social de nuestra profesión como tal, deberemos hacerla todos juntos. Bástenos recordar que el 8 de julio de 1983, unos 5.000 psicólogos de todo el país, salimos a las calles de Buenos Aires para pedir por nuestra ley de ejercicio profesional. Allí no habían diferencias si era psicoanalista, sistémico o cognitivista, de la Capital o del interior, justicialista o radical, de derecha o de izquierda, si ejercía en el ámbito público o privado. Nos unía el “ser psicólogos”. El resultado no se hizo esperar: a fines de 1985 teníamos leyes de ejercicio profesional en todo el país. Una vez más, la canción tiene razón: “la unión hace la fuerza”. Por ello, no interesa desde donde ejerzamos nuestra profesión, pero si lo hacemos con ética y competencia científica estaremos contribuyendo a nuestro reconocimiento social; y toda vez que sea necesario, alzar nuestras voces para defender lo que legal y legítimamente nos corresponde.
Hasta la próxima! Silvia Viviana Pugliese |
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